El Presidente de la Junta de la Sociedad Colombiana de Arquitectos (SCA)-Antioquia, Arq. Juan Fernando Molina Del Valle, subrayó la necesidad de fortalecer la legislación profesional, recuperar los concursos públicos de diseño y replantear los modos de habitar. Desde Medellín, ciudad que se ha convertido en un referente urbano nacional e internacional, compartió su visión sobre los retos del gremio y el futuro arquitectónico del país.
“El arquitecto no solo diseña edificios, diseña modos de vida”. Con esta idea, el líder definió el propósito esencial del gremio mediante la SCA-Antioquia, que impulsa programas académicos, profesionales y de actualización profesional para fortalecer la práctica de la arquitectura en Colombia.
“La SCA-Antioquia tiene varios cursos de formación, entre ellos uno de normativa para licitar obras y otro sobre curaduría urbana. También ofrecemos acompañamiento jurídico a los arquitectos con problemas legales y contamos con un diplomado en diseño interior que ya lleva once años”, explicó el Arq. Molina. A nivel nacional, la Sociedad organiza eventos como la Bienal y el Congreso de Arquitectura, fundamentales para la actualización del sector.
La institución actúa como ente consultivo del Estado, trabajando en alianza con universidades, alcaldías y la Gobernación de Antioquia. “Ayudamos a las instituciones a captar recursos que se transformen en obras sociales”, señaló el entrevistado. Sin embargo, lamentó la suspensión de los concursos públicos (licitaciones), que durante años fueron emblema de la buena práctica profesional en la región. “Hay una ley que establece que algunas obras en beneficio de la comunidad deben salir en concurso. Antioquia se destacó por años en la buena arquitectura que se hizo de esa manera”, recordó.
VIVIENDA Y LEGISLACIÓN: LOS DESAFÍOS
El Presidente de la SCA Regional-Antioquia reconoció los avances en materia de vivienda, pero advirtió que la legislación sigue siendo insuficiente. Señaló que, al ser una asociación y no un colegio, carece de la fuerza legal necesaria para incidir en la creación de normas, como ocurre en países donde los colegios de arquitectos participan activamente en las políticas del sector. “Nos gustaría tener un peso similar al de los colegios de arquitectos en países como Perú, Ecuador o Brasil”, expresó Molina, al señalar que esta limitación reduce la influencia del gremio en la formulación de políticas públicas y regulaciones técnicas. “En naciones como España o Alemania, los colegios de arquitectos crean muchas de las normas del Ministerio de Vivienda”, explicó.
También cuestionó el tamaño tan pequeño de la vivienda de interés social (VIS) en Colombia: “Eso raya en lo absurdo, el diseño no es adaptativo”. Destacó, sin embargo, los esfuerzos en Antioquia para mejorar la calidad de los espacios y ofrecer viviendas más dignas.
NUEVOS MODOS DE HABITAR
El arquitecto invitó a replantear las formas de habitar en el siglo XXI. “El mundo contemporáneo nos obliga a entender cómo las personas habitan los espacios y desarrollan su sociabilidad”, comentó. Más que hablar de tendencias, propuso diseñar modos de vida.
“Yo fui educado en Europa, donde el desarrollo habitacional se aplica a nuevas formas de vida. Allí existen edificios híbridos, con espacios para actividades comerciales, corporativas y de mindfulness. Creo que debemos migrar hacia esos modelos”. De hecho, desde su empresa ADI Estudio de Diseño, Molina impulsa proyectos en aldeas suburbanas, con ciclorutas, senderos y granjas integradas al entorno natural. “La vivienda pasa a un segundo plano. Hoy la gente quiere habitar las amenidades que conforman el entorno”, afirmó el también fundador de la firma MOBEL Diseño de Mobiliario.
INTERIORISMO CON IDENTIDAD
“El interiorismo siempre ha existido, pero antes era empírico”, aseguró Molina. En la actualidad, el diseño interior colombiano vive un momento de consolidación. “Aquí hay muy buenos arquitectos interioristas y diseñadores. Existen organismos como la Asociación Colombiana de Arquitectura Interior (ACAI) y la Asociación Colombiana de Diseñadores de Interiores (ACDI), y premios como el Lápiz de Acero, que reconocen la calidad del trabajo colombiano”.
El arquitecto hizo una pequeña reflexión sobre la palabra 'tendencia', señalando que desde su percepción “es un invento de quienes venden materiales”. Para él, lo que falta es visibilidad internacional: “Necesitamos congresos, invitados extranjeros y difusión, porque la arquitectura interior colombiana es muy bien vista en el exterior. Nosotros trabajamos en México, República Dominicana y Panamá”.
MEDELLÍN ES UN EJEMPLO
Molina destacó a Medellín como símbolo de transformación urbana. “Gracias al trabajo mancomunado de entidades públicas y privadas, además de organismos de relacionamiento internacional del departamento, se logró que la ciudad mostrara su verdadero rostro de empuje y desarrollo y hoy es una de las más avanzadas de Colombia en temas urbanos y culturales”. Agregó que con más de 4.5 millones de habitantes, su conurbación metropolitana integra municipios como Bello, Envigado, La Estrella e Itagüí.
“Medellín lleva 15 o 20 años más adelante que muchas ciudades del país”. El arquitecto celebró la continuidad de proyectos sociales que surgieron en los barrios populares: parques, colegios y bibliotecas que han servido para unir comunidades y generar pertenencia. “La arquitectura se vuelve un lugar de encuentro, un espacio donde la gente se conecta y socializa”, expresó con convicción, destacando que “la arquitectura no solo construye ciudades, sino también ciudadanía”. Es por ello que “debe formarse a los nuevos arquitectos también en antropología, sociología y psicología”, agregó, porque, al final, desde su perspectiva, “diseñar espacios es también diseñar bienestar”.
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