El Hotel Xcaret México escribió un nuevo capítulo en su historia, con la inauguración de la segunda etapa, concebida desde su origen como una evolución natural y armónica del proyecto inicial. Así lo señaló David Quintana Morones, Vicepresidente de Estrategia y Desarrollo de Grupo Xcaret, en entrevista exclusiva para la Revista EQUIPAR, quien dijo que el propósito central de esta ampliación fue “dar continuidad e integración con la primera etapa, así como con el Hotel Arte que es parte del mismo conjunto. Buscamos darles a nuestros huéspedes aún más experiencias para mejorar su estancia, siempre enfocados en la integración con la naturaleza y buscando que México sea percibido en todos los detalles”.
Esta expansión, que requirió una inversión de 700 millones de dólares y suma 900 habitaciones a la oferta hotelera del grupo, fue planeada desde el inicio del complejo. No obstante, la forma del terreno presentó importantes desafíos. “Desde la primera etapa ya se había contemplado la integración con una segunda etapa, aunque la forma del terreno evidentemente complicó un poco al tener una forma muy larga. Por lo mismo, se planeó desde un inicio un eje principal que liga desde el fondo hasta el mar”, explicó el directivo.
RETOS Y VISIÓN SUSTENTABLE
Los desafíos constructivos fueron tan importantes como la magnitud de la obra. “El espacio para la ejecución de la obra fue muy limitado, lo que generó grandes retos logísticos, dejar áreas completas para las últimas etapas y además generar elementos estructurales provisionales para poder circular. Como en las demás etapas, el tema de la cercanía con mantos freáticos, túneles de servicio y el hecho de que adelantamos la entrega seis meses fueron retos importantes”, detalló Quintana Morones.
Fiel al espíritu de Xcaret, la sostenibilidad fue una guía esencial. Quintana subrayó que “tanto en operación como en la construcción y equipamiento de los hoteles, siempre consideramos dar preferencia a la selección de proveedores locales, regionales y nacionales en ese orden, siendo el porcentaje de estos por encima del 90%”. Además, destacó que “desde siempre hemos incluido en nuestros procesos de diseño y construcción el cuidado y mejor uso de nuestros recursos naturales, siempre analizando el terreno y buscando generar el menor impacto y respeto de lo que ahí se encuentra. Buscamos también usar los materiales del lugar, buscando que el mantenimiento sea el mínimo y maximizando la resistencia a las inclemencias climáticas”.
EXTENDIENDO EL ESPÍRITU DE MÉXICO
La filosofía del Grupo no se limita a la infraestructura, sino que tiene el objetivo de transmitir mexicanidad en cada detalle. “En la evolución del Hotel Xcaret México se sigue con el concepto de la primera etapa, donde se busca siempre encontrar una mexicanidad en cada espacio. Se amplió mucho la gama de conceptos y actividades, lo cual fue un gran reto, ya que se buscó que cada espacio tuviera su propio concepto para lograr una mayor diversidad a la experiencia del huésped”, explicó el entrevistado.
Esta segunda etapa no fue concebida como una simple extensión, sino como una experiencia más libre y creativa. “Se llevó un proceso más libre y experimental que en la primera etapa, lo cual permitió lograr que sí se logre una evolución y no solo una ampliación del concepto”, precisó.
En cuanto a su integración arquitectónica y funcional, Quintana señaló que “la conexión para la experiencia de los huéspedes se pretende que prácticamente sea imperceptible. Naturalmente tratamos de plasmar en esta nueva etapa todos los aprendizajes que obtuvimos tanto de la primera etapa como del Hotel Arte, que también ya tenía mejoras aprendidas del Hotel México. Hicimos mejoras de todo tipo: tamaños, funcionamiento, conceptos y solventamos omisiones”.
EVOLUCIÓN NATURAL
La expansión del Hotel Xcaret México es también un reflejo de la evolución natural de la empresa. “El proyecto hotelero es producto de nuestra historia como parqueros. Vimos la oportunidad de movernos hacia este negocio pues ya contábamos con los parques y otras experiencias complementarias que todo visitante al destino está buscando fuera de su hotel”, recordó Quintana. Desde esa visión, el grupo decidió no delegar la operación. “Teníamos el producto ideal para generar un producto integral que completara la experiencia al visitante y garantizarle el servicio, calidad, seguridad y unicidad que nadie más puede ofrecer. Esto de cierta manera nos obligaba a operar, pues involucrar a terceros siempre ocasionaba un conflicto de intereses al involucrar el negocio de parques en el concepto All Fun Inclusive”, explicó.
Esa independencia, según el directivo, también fue un motor de innovación: “al no tener una experiencia amplia y un expertise en hoteles, nos llevó en automático a pensar fuera de la caja y hacer un concepto muy diferente al que normalmente se ve dentro de la industria”.
La nueva etapa, que generó más de 2 mil 130 empleos directos, es parte del objetivo de Grupo Xcaret de mantener una mejora continua. “Esta etapa, al igual que las anteriores, nos dejará nuevamente muchos aprendizajes en todas las áreas, tanto constructivas como operativas y comerciales, pues cada una va dando resultados diferentes que debemos registrar y aprender de ellos”, detalló Quintana.
El plan maestro de Xcaret todavía tiene camino por recorrer. “Aún tenemos por construir cerca de mil 500 cuartos, los cuales tendremos que dotar de todos los servicios y nuevas experiencias para que nuestros huéspedes sigan regresando a visitarnos”, señaló. Para concluir, David Quintana Morones compartió la visión que ha definido el rumbo del grupo: “Procuraremos incluir todos los aprendizajes y nuevas ideas para plasmarlas en estos nuevos proyectos”.
© Copyright 2025
Todos los derechos de autor de los reportajes son reservados.