La participación de las mujeres en la industria de la construcción avanza, pero todavía enfrenta una brecha considerable. De acuerdo con cifras de la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE) del INEGI y de la Cámara Mexicana de la Industria de la Construcción (CMIC), las mujeres representan actualmente cerca del 12% de la fuerza laboral total en el sector de la construcción en México —un avance constante respecto al histórico 9% de años anteriores, aunque concentrado mayoritariamente en áreas administrativas, corporativas, de arquitectura e ingeniería civil.
Esta brecha, de acuerdo con Gabriela González Araiza, directora comercial de Imperquimia, obliga al sector a replantear la manera en que identifica, desarrolla y retiene talento.
Con cerca de seis años en la empresa, González ha construido su trayectoria profesional dentro de un ámbito tradicionalmente masculinizado. Antes de incorporarse a Imperquimia, también se desempeñó en el ramo, específicamente en la comercialización de herramientas, experiencia que le permitió ascender hasta ocupar una gerencia regional de ventas.
“Las posiciones no deberían de tener un género; debería ser una posición donde te midan tus habilidades, cualidades y que tengas la disciplina para realizarlo”, afirmó González.
Imperquimia fabrica y comercializa construquímicos que abarcan desde aditivos para concreto y soluciones para el diseño de mezclas hasta impermeabilizantes para edificaciones. Su oferta atiende sectores residencial, comercial, industrial y especializado (incluyendo refinerías, plantas de ciclo combinado y el sector salud). La compañía cuenta con presencia nacional y en Centroamérica, respaldada por 22 centros de distribución y dos plantas productivas.
Para González, la incorporación de mujeres no puede limitarse a cumplir porcentajes de contratación. El reto para las empresas constructoras y proveedoras radica en crear condiciones reales para que las profesionales desarrollen una línea de carrera y accedan a posiciones directivas, en un sector donde, según la CMIC, menos del 15% de los cargos de alta dirección son ocupados por mujeres.
“Contratando mujeres o cumpliendo con un porcentaje, si después no existen las condiciones y oportunidades para crecer, el esfuerzo se queda a medias”, explicó.
DE LA CONTRATACIÓN AL DESARROLLO
En Imperquimia, la estrategia contempla generar oportunidades de crecimiento profesional y ambientes de trabajo seguros. La empresa reporta actualmente 25% de mujeres en posiciones de liderazgo —una cifra por encima del promedio de la industria nacional—, impulsada por una presidencia también femenina que sostiene la visión de eliminar el “techo de cristal”.
La directiva subraya que la equidad no implica flexibilizar las exigencias profesionales: “Queremos las mismas oportunidades y también el mismo nivel de responsabilidad por los resultados”, señaló.
Desde su perspectiva, el cambio estructural debe iniciar antes de la llegada al mercado laboral, desarmando estereotipos que desde la infancia asocian profesiones específicas con un género.
En las obras y campos de la construcción en México, los indicadores reflejan señales de cambio generacional: la matrícula femenina en carreras como Ingeniería Civil, Arquitectura y Ciencias de la Tierra ha alcanzado promedios entre 30% y 35% en universidades del país, lo que se traduce en un incremento paulatino de mujeres participando directamente en supervisión de obra, logística y trabajo de campo.
Para González, el verdadero avance llegará cuando el género deje de ser una variable al medir el talento: “Realmente habremos avanzado como industria cuando no nos preguntemos si eres hombre o mujer”.
13/10/2026
©Copyright
Todos los derechos reservados.