Desde Mérida, Yucatán, el nombre de Marbol permanece como sinónimo de excelencia en mobiliario de alta gama. Con más de 50 años de trayectoria, la firma mexicana ha demostrado su capacidad para fusionar tecnología, precisión e identidad artesanal, cualidades que recientemente quedaron plasmadas en la segunda fase del Hotel Xcaret México, uno de los proyectos más emblemáticos del Grupo Xcaret.
“Nosotros estuvimos a cargo de toda la carpintería de dos edificios exclusivos, el 10 y el 17, que en conjunto suman unas 234 habitaciones”, explicó el Arquitecto Abraham González, quien lideró la producción y ejecución de Marbol en este icónico proyecto. Su descripción no deja lugar a dudas sobre la magnitud del reto. “Instalamos desde la puerta de ingreso hasta las cabeceras, muebles bajo lavabo, repisas, puertas, closets, vigas, muebles de televisión, y toda la carpintería interior que divide el baño de la habitación”.
El trabajo de Marbol, sin embargo, fue mucho más allá de la simple instalación. El arquitecto destacó que el despacho de diseño de Grupo Xcaret, definió la esencia visual del proyecto, pero la ingeniería interna, la estructura y la precisión de cada mueble fueron responsabilidad de su equipo. “Ellos nos comparten los renders y planos; nosotros nos encargamos de la parte técnica: bastidores, soportes, acabados y herrajes. La esencia la tienen ellos; la ejecución es nuestra”, explicó.
En esta fase, la exactitud fue el mayor desafío. Mientras que en la mayoría de los proyectos hoteleros es común dejar pequeños márgenes de ajuste, en el Hotel Xcaret México la historia fue distinta. “Aquí no hay ajustes, solo líneas de milímetros. Todo entra a hueso, empotrado directamente al concreto o al mármol”, detalló González. Esa exigencia convirtió cada habitación en una obra de ingeniería y artesanía, donde nada podía quedar fuera de lugar.
La compañía, también fue responsable del mobiliario en espacios como los restaurantes poblano, michoacano y veracruzano, así como en el lobby principal, la sala de consejo, el área de hospitalidad, el consultorio médico, la zona de socios y lobby terraza. Las piezas, que fueron de sillería, sofás y sillones, combinaron algunos modelos de la línea de la propia empresa y diseños desarrollados por Xcaret. El arquitecto destacó que este trabajo permitió dotar a cada ambiente de un carácter cálido, resistente y acorde con la identidad estética del complejo.
MINUCIOSO PROCESO
La complejidad de este proyecto requirió un minucioso proceso de levantamiento habitación por habitación, con verificaciones constantes entre Marbol y la constructora Xdifica. “Si encontrábamos un muro con desplome, lo reportábamos de inmediato. No había espacio para errores, porque los muebles no tenían margen de ajuste”, comentó el arquitecto.
Para lograrlo, elaboraron escantillones o maquetas de prueba para cada tipo de puerta y elemento, los cuales servían para probar en sitio antes de fabricar en serie. “El cuarto muestra fue clave. De ahí se derivaron todas las decisiones de producción”, enfatizó.
El equipo de Marbol que participó directamente en la fase de diseño y coordinación estuvo conformado por tres especialistas -el arquitecto y dos dibujantes-, apoyados por el departamento de Maquila, con unas siete personas más, y una fuerza laboral total de más de 750 colaboradores en fábrica. “Todos daban observaciones y aportaban mejoras. Fue un trabajo de precisión y comunicación constante”, comentó González.
SENSIBILIDAD ARTESANAL
El proyecto mantuvo la línea distintiva del grupo hotelero, apostando por maderas regionales y tonos cálidos. “Las habitaciones de Xcaret están hechas principalmente con dos maderas: Tornillo y Pucte. La de tornillo tiene un tono café nogal, y la de Pucte, más clara, se distingue por sus tiras finas visibles en las paredes y muebles”, explicó. Desde los tonos cálidos hasta los acabados de precisión milimétrica, cada habitación del Hotel Xcaret México es testimonio del equilibrio perfecto entre innovación industrial y sensibilidad artesanal
Sobre su intervención en áreas comunes, que abarcó sillería, sofás y sillones, comentó que fueron elaborados en maderas de alta calidad, principalmente Pucte, Tzalam y Rosa morada.
El uso de estas maderas refleja la conexión con la naturaleza y resalta el carácter artesanal de los espacios. “Aunque fabricamos en serie, nuestro trabajo sigue siendo artesanal. Cuidamos el acabado, los poros, la textura, la veta visible… eso es lo que da ese toque mexicano que se puede sentir y no solo ver”, afirmó el arquitecto.
ALIANZA Y AGRADECIMIENTO
Para el Arquitecto González, la satisfacción más grande fue cumplir los plazos establecidos pese a la complejidad del proyecto. “Hubo mucha presión, retrocesos y ajustes, pero al final logramos terminar a tiempo. Eso fue lo más gratificante”, aseguró.
Cabe destacar que la alianza entre Marbol y Grupo Xcaret no comenzó con esta segunda fase. “Hemos estado en todos los proyectos del grupo, desde el primer Hotel Xcaret México, pasando por Xcaret Arte y Casa de la Playa. El primero fue el más desafiante, porque era nuestra primera experiencia trabajando todo a hueso y con madera Pucte”, recordó el Arq. González, evocando anécdotas de obra: “El primer cuarto muestra lo hicimos en medio de la nada; hasta los monos nos robaban pedacitos de madera en la madrugada”.
Su mensaje hacia el equipo de Grupo Xcaret es de profundo agradecimiento: “Trabajan con una puntualidad y exigencia muy fuerte, pero necesaria para alcanzar la calidad que los distingue. Cada proyecto es un reto enorme y lo han sabido manejar con gran profesionalismo”.
Hoy, Marbol celebra la culminación exitosa de esta nueva etapa y su papel como aliado estratégico de las principales cadenas hoteleras del mundo, manifestada en su maestría en el arte de transformar espacios. Su planta industrial, de más de 40 mil m2, cuenta con procesos altamente tecnificados, una producción de más de mil muebles por semana, y un compromiso ambiental que garantiza el uso de madera proveniente de bosques reforestados.
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